sábado, mayo 24, 2008
Suicidas potenciales
En la familia siempre hubo cierta delectación por dejarse morir de melancolía. Una larga tradición de suicidios que, de generación en generación, iban saltando de bisnietos a sobrinos, de tíos a padres, un gen que algunos llamaban defectuoso, pero que nosotros, los suicidas potenciales, los amantes de la tristeza en todas sus formas, cuidábamos. Si pudiéramos ya elegir en el mercado de genes con que abastecer a nuestros hijos, todos nosotros les insuflaríamos en vena melancolía pura, 100 % natural. Nuestro lema era: si vamos a morir, dejemos gobernar nuestra vida por la nostalgia.
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