sábado, mayo 24, 2008
Suicidas potenciales
En la familia siempre hubo cierta delectación por dejarse morir de melancolía. Una larga tradición de suicidios que, de generación en generación, iban saltando de bisnietos a sobrinos, de tíos a padres, un gen que algunos llamaban defectuoso, pero que nosotros, los suicidas potenciales, los amantes de la tristeza en todas sus formas, cuidábamos. Si pudiéramos ya elegir en el mercado de genes con que abastecer a nuestros hijos, todos nosotros les insuflaríamos en vena melancolía pura, 100 % natural. Nuestro lema era: si vamos a morir, dejemos gobernar nuestra vida por la nostalgia.
Etiquetas: nodras
sábado, mayo 03, 2008
Marx viste de Zara
El imponente edificio intelectual del marxismo, y sus loable fines, parecía deshacerse al tiempo que caía el muro de Berlín. Fue la imagen del capitalismo que triunfa urbi et orbi, aplastando los anhelos de igualdad del ser humano.
Pero los renglones de dios siempre son torcidos, y por eso dentro del sistema se ha conseguido lo que Marx no pudo: extender la igualdad entre todos los humanos, aunque sin pretenderlo. Porque, cuando Zara copia las marcas de ropa más prestigiosas y las vende a precios que son diez veces inferiores, ¿qué es lo que está haciendo sino extender a toda la población la posibilidad de vestir y calzar como lo hacen los poderosos? Cuando Ikea vende por la décima parte muebles de diseño, ¿no está insuflando de belleza los hogares de ciudadanos medios? Cuando nació Linux, y se extendió, ¿no estaba otorgando a todos el derecho a usar el ordenador sin pagar nada a cambio?
Marx vive entre nosotros, y viste de Zara (sin duda se habrá recortado la barba, o se habrá hecho rasta), amuebla su pequeño apartamento con Ikea y utiliza sólo Linux para escribir en su cuaderno de bitácora.
(Qué Marx me perdone)
Pero los renglones de dios siempre son torcidos, y por eso dentro del sistema se ha conseguido lo que Marx no pudo: extender la igualdad entre todos los humanos, aunque sin pretenderlo. Porque, cuando Zara copia las marcas de ropa más prestigiosas y las vende a precios que son diez veces inferiores, ¿qué es lo que está haciendo sino extender a toda la población la posibilidad de vestir y calzar como lo hacen los poderosos? Cuando Ikea vende por la décima parte muebles de diseño, ¿no está insuflando de belleza los hogares de ciudadanos medios? Cuando nació Linux, y se extendió, ¿no estaba otorgando a todos el derecho a usar el ordenador sin pagar nada a cambio?
Marx vive entre nosotros, y viste de Zara (sin duda se habrá recortado la barba, o se habrá hecho rasta), amuebla su pequeño apartamento con Ikea y utiliza sólo Linux para escribir en su cuaderno de bitácora.
(Qué Marx me perdone)
Etiquetas: nodras marx zara linux
jueves, mayo 01, 2008
Monstruos y tiranos
Hace mucho que la palabra monstruo parecía desterrada a los cuentos de terror gótico y a los comics para niños de cuarenta años. Sin embargo, esta mágica palabra acaba de dar el salto a los titulares de los periódicos de medio mundo.
Seguro que los medidores de palabras de la red de redes han advertido el feńomeno: todo el mundo habla de un monstruo real, de alguien que parece haber sobrapasado las fronteras de la maldad. En los libros de historia, sin embargo, parecía proscrita. Hitler era un tirano, incluso perverso, pero no lo llaman monstruo. Quizás haya hecho monstruosidadades, pero era un político con carisma, arrastró multitudes con él, tenía virtudes, incluso pintaba con una técnica envidiable. Quizás no había ideas nuevas en sus cuadros (ni tampoco fuera de ellos), pero se le reconocen méritos. Y aunque mató a muchos, no eran de la familia, y además no era él el que pulsaba el botón que abría el gas, y no eran las suyas motivaciones sexuales. Él no era un monstruo aunque fuera el responsable máximo de la muerte de millones de seres humanos inocentes.
Sin embargo, todos ahora coinciden en que el individuo que encerró durante veinticuatro años a su hija en el sótano de su casa, que procreo con ella a siete hijos, que cometió incesto, que amenazó con gasear a sus familiares más próximos, era un monstruo.
Si contabilizáramos el terror que ha inflingido a sus semejantes, sin duda, no es un ser que merezca más aprecio que el conocimiento que pueda proporcionar a los estudiosos de la psique humana, pero ¿por qué motivo ha desencadenado en tantos la necesidad de calificarlo monstruo, mientras otros con más merecimientos (por dolor y sufrimiento inflingido) son llamados de forma más benigna? (¿es preferible ser un poderoso tirano a un monstruo?, el monstruo camina más allá del lado animal del ser humano, está más allá de la frontera de lo que parecía posible, sus rasgos se nos antojan repulsivos, y su conducta escapa a lo previsible. Todos llevamos un tirano dentro, dicen, y dicen también que los hijos pequeños tiranizan a sus padres con sus requerimientos, pero nadie dice nunca: ese monstruo que llevo dentro. Los hijos pequeños no son vistos como monstruos por sus progenitores, porque para engendrar un monstruo es necesario serlo. Nadie dice nunca: yo querría ser un monstruo. Nadie ama a los monstruos. Nadie).
Seguro que los medidores de palabras de la red de redes han advertido el feńomeno: todo el mundo habla de un monstruo real, de alguien que parece haber sobrapasado las fronteras de la maldad. En los libros de historia, sin embargo, parecía proscrita. Hitler era un tirano, incluso perverso, pero no lo llaman monstruo. Quizás haya hecho monstruosidadades, pero era un político con carisma, arrastró multitudes con él, tenía virtudes, incluso pintaba con una técnica envidiable. Quizás no había ideas nuevas en sus cuadros (ni tampoco fuera de ellos), pero se le reconocen méritos. Y aunque mató a muchos, no eran de la familia, y además no era él el que pulsaba el botón que abría el gas, y no eran las suyas motivaciones sexuales. Él no era un monstruo aunque fuera el responsable máximo de la muerte de millones de seres humanos inocentes.
Sin embargo, todos ahora coinciden en que el individuo que encerró durante veinticuatro años a su hija en el sótano de su casa, que procreo con ella a siete hijos, que cometió incesto, que amenazó con gasear a sus familiares más próximos, era un monstruo.
Si contabilizáramos el terror que ha inflingido a sus semejantes, sin duda, no es un ser que merezca más aprecio que el conocimiento que pueda proporcionar a los estudiosos de la psique humana, pero ¿por qué motivo ha desencadenado en tantos la necesidad de calificarlo monstruo, mientras otros con más merecimientos (por dolor y sufrimiento inflingido) son llamados de forma más benigna? (¿es preferible ser un poderoso tirano a un monstruo?, el monstruo camina más allá del lado animal del ser humano, está más allá de la frontera de lo que parecía posible, sus rasgos se nos antojan repulsivos, y su conducta escapa a lo previsible. Todos llevamos un tirano dentro, dicen, y dicen también que los hijos pequeños tiranizan a sus padres con sus requerimientos, pero nadie dice nunca: ese monstruo que llevo dentro. Los hijos pequeños no son vistos como monstruos por sus progenitores, porque para engendrar un monstruo es necesario serlo. Nadie dice nunca: yo querría ser un monstruo. Nadie ama a los monstruos. Nadie).
Etiquetas: monstruo Amstetten
