domingo, noviembre 16, 2008
Sueños de leche
Los hijos de tres días sueñan ante los ojos atónitos de sus padres, que no logran descifrar en sus gestos el material del que están construidos sus sueños. Cuando la vida es tan corta que en ella sólo cabe alimento, excrementos y sueño, sólo parece posible que haya un tipo de ensoñación beatífica, aquella en la que todo es blanco y líquido, comestible y delicioso, y aquella otra pesadilla en la que todo es amarillo y líquido, o nauseabundo y sólido. Lamento no poder recordarlo para contarlo.
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